viernes, 12 de abril de 2013

Compañeros de Batalla


Basado en el libro de Job

 Introducción
Al leer el libro de Job generalmente, la imagen que viene a nuestra mente es “Cuando lo que Dios hace no tiene sentido”, nos enfocamos tanto en Job, en lo que paso en lo que vivió, y al comenzar a leer este libro esa era mi expectativa, pero resulto muy diferente, Dios me mostro a esas personas que estuvieron al lado de Job, sus cualidades y también sus errores, es mi deseo que tu también las notes y que con esta enseñanza puedas adquirir uno nuevo punto de vista y que transforme tu vida, así como hizo con la mía.


I.                  Consoladores  Job 2.11
Estos al conocer la desgracia de alguno, unen fuerzas y van a consolarle.
La Biblia nos indica, que cuando a Job le sobrevino este gran mal  estas tres personas: Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamitita;
Cada uno dejo su lugar y fueron hasta el, para condolerse, existe un punto clave aquí, ellos tenían responsabilidades, cada uno tenía su hogar, su trabajo, pero unieron fuerzas para apoyar a su amigo.
II.               Sienten tu dolor Job 2.12-13
La mayor demostración de amor es aquella cuando tú sientes el dolor de tu prójimo, cuando lloras a su lado.
Un experiencia que viví es que tengo una amiga que ha vivido muchos pesares, y cada vez que la visitaba, que hablaba con ella, experimentaba el dolor de verla en ese agujero sin poder salir, y me dolía tanto, en mi humanidad Yo estaba bien, Yo no vivía lo que estaba pasando ella , pero Dios me enseño ese tipo de amor, en el cual vivís el dolor de tu prójimo, y que no te importa lo que piensen los demás, sabes que estás a su lado porque Dios te ha enviado como una luz en medio de su oscuridad.

III.           Te recuerdan quien eres Job 4.3-6
En los momentos de crisis, y aun cuando no estamos en ellos se nos olvida quienes somos, se nos olvida como Dios nos ve.
En lo personal, esa ha sido una lección repetida en mi vida, cada día que pasa Dios me recuerda a través de libros, predicaciones y aun canciones.
Quien soy, somos gigantes, no langostas  aun cuando nos podamos sentir lo peor del mundo, que ya todos se dieron por vencidos por nosotros Dios no la hace.
Nos recuerda quienes somos en El, cual es nuestra confianza y las buenas obras que El predestino  para que anduviéramos en ellas. Y todo a través de esos compañeros de batalla que están a nuestro lado, ellos son los mensajeros, pero quien envía el mensaje es Dios.
IV.            Ausencia de Dios  Job 6.14
Algunas veces como cristianos no somos tan fieles a nuestro compañero de batalla, si ya vemos que no asiste a la iglesia, ya no lo vemos tan espiritual o lo vemos en pruebas, herido, nos alejamos de Él, y  tomamos como excusa:
“No asistimos a la misma célula, no quiero problemas”.
Nos llenamos de engañosas excusas que a la larga solo a nosotros nos engañan; los verdaderos compañeros de Batalla son aquellos que están al lado tuyo aun cuando, no te sientas tan espiritual, cuando sientes las heridas, pero no un alivio en ellas. Aun cuando no tengas al omnipotente en tu corazón.
V.               Alientan La búsqueda de Dios  Job 5.8-9,8.5-6,11.13-20,22.21-23
Sabemos que la sanidad a nuestras heridas esta en Dios, que las respuestas están en El, que la vida está en El.
Estas personas alientan esa búsqueda de Dios, y no se cansan de decirlo porque no conocen otra respuesta, no conocen otro camino que no sea el de Él.
Te lo dicen una y otra vez, aunque tu canses de escuchar lo mismo, porque tienen la esperanza y la confianza que Dios tocara tu corazón, que tu voluntad será hacia Él y para El.
VI.            Pronuncian palabras de Bendición para tu vida   Job 8.7
Es algo que no tiene precio que alguien bendiga tu vida, que a pesar de lo que pase a tu alrededor solo sea aflicción, que el que este a tu lado te diga que “Tu postrer estado será muy grande”. Algunas personas pueden creer que solamente son palabras con buena intención pero no es así, en nuestra boca esta el poder de la vida y de la muerte; un gran poder que cambia vidas, que estos compañeros utilicen sus bocas como bendición, es una bendición en sí misma.
VII.        Llegan cuando “Tus íntimos amigos” no están     Job 19.19
Durante mi vida, he descubierto que las personas que me escribían las cartas mas elocuentes, las que me prometían estar con migo toda la vida, pasara lo que pasara, ya no están conmigo, algunas la vida las ha llevado a otros países, otras están tan cerca y tan lejos a la vez.
Pero existen otras que han estado a mi lado en los momentos difíciles, que me han visto llorar, que han sentido mi dolor y me han aconsejado, y lo intrigante es que ninguna de ellas me prometió estar allí, a pesar de todo, ninguna.
Realmente llegan cuando  “Mis íntimos amigos” se han apartado.
VIII.     Cometen Errores Job 42.7-9
Creo que este es el capitulo crucial, en el cual  el mundo color de rosa se acaba, estos compañeros de batallan se equivocan  y mucho.
Al largo del libro de Job estas personas, dijeron muchas cosas buenas que yo considero joyas en los momentos difíciles, pero también hicieron sentir condenado a Job, lo hicieron sentir como un enorme pecador, algo que Job no era, la Biblia nos dice que no existía en la tierra varón como él: Perfecto, recto, temeroso de Dios y apartado de el mal (Job 1.8).
Pero vayámonos a la situación, nadie en la tierra podría comprender lo que estaba atravesando Job, solo Dios.
Los amigos de Job dijeron e hicieron lo que ellos creían correcto, pero no le preguntaron a Dios si sus acciones eran correctas.
Tus compañeros de batalla, nunca serán perfectos, por algo son compañeros, no son la guía de tu vida.
Pero tengamos esto claro: no podemos exigir perfección a los que están a nuestro lado ya que nosotros mismos no la poseemos.







Conclusión
He tenido varios compañeros de batalla, que algunas veces no nos hemos llevado  tan bien, me han herido, he sentido que me han condenado, pero como dijo Job “Solo  yo sé que es estar en mi lugar”.
Le doy tantas gracias a Dios por estos imperfectos compañeros de batalla, porque han estado con migo, aunque no comprendan mi situación actual, aunque me han presionado tanto a que cambie, porque su imperfección me ha hecho que busque de esa persona que si me comprende, que nunca se cansara de que llore en su hombro, que le hable cada día de mis angustias  y su nombre es: Jesús.

Para concluir te dejo con algunas palabras de mi predicadora favorita Joyce Meyer:

…Jesús comprende cuando nadie más  comprende. Nos comprende, incluso, cuando ni siquiera nos comprendemos a nosotros mismos. El conoce el ¿porque? Detrás del ¿qué?...
…Jesús sabe porque actuamos como lo hacemos. El ve y recuerda todas las heridas y golpes emocionales de nuestro pasado. El sabe para que fuimos creados. El conoce el temperamento que nos fue dado dentro del vientre de nuestra madre. El conoce y comprende nuestras debilidades. El conoce cada temor, cada inseguridad, cada duda, todos nuestros pensamientos equivocados acerca de nosotros mismos…

No hay comentarios:

Publicar un comentario