Basado en el libro de Job
Introducción
Al leer el libro de Job generalmente, la imagen que viene a
nuestra mente es “Cuando lo que Dios hace no tiene sentido”, nos enfocamos
tanto en Job, en lo que paso en lo que vivió, y al comenzar a leer este libro
esa era mi expectativa, pero resulto muy diferente, Dios me mostro a esas
personas que estuvieron al lado de Job, sus cualidades y también sus errores,
es mi deseo que tu también las notes y que con esta enseñanza puedas adquirir
uno nuevo punto de vista y que transforme tu vida, así como hizo con la mía.
I.
Consoladores Job 2.11
Estos al conocer la desgracia de alguno, unen
fuerzas y van a consolarle.
La Biblia nos indica, que cuando a Job le
sobrevino este gran mal estas tres
personas: Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamitita;
Cada uno dejo su lugar y fueron hasta el, para
condolerse, existe un punto clave aquí, ellos tenían responsabilidades, cada
uno tenía su hogar, su trabajo, pero unieron fuerzas para apoyar a su amigo.
II.
Sienten
tu dolor Job 2.12-13
La mayor demostración de amor es aquella cuando tú
sientes el dolor de tu prójimo, cuando lloras a su lado.
Un experiencia que viví es que tengo una amiga
que ha vivido muchos pesares, y cada vez que la visitaba, que hablaba con ella,
experimentaba el dolor de verla en ese agujero sin poder salir, y me dolía
tanto, en mi humanidad Yo estaba bien, Yo no vivía lo que estaba pasando ella ,
pero Dios me enseño ese tipo de amor, en el cual vivís el dolor de tu prójimo,
y que no te importa lo que piensen los demás, sabes que estás a su lado porque
Dios te ha enviado como una luz en medio de su oscuridad.
III.
Te
recuerdan quien eres Job 4.3-6
En los momentos de crisis, y aun cuando no
estamos en ellos se nos olvida quienes somos, se nos olvida como Dios nos ve.
En lo personal, esa ha sido una lección repetida
en mi vida, cada día que pasa Dios me recuerda a través de libros,
predicaciones y aun canciones.
Quien soy, somos gigantes, no langostas aun cuando nos podamos sentir lo peor del
mundo, que ya todos se dieron por vencidos por nosotros Dios no la hace.
Nos recuerda quienes somos en El, cual es
nuestra confianza y las buenas obras que El predestino para que anduviéramos en ellas. Y todo a
través de esos compañeros de batalla que están a nuestro lado, ellos son los
mensajeros, pero quien envía el mensaje es Dios.
IV.
Ausencia
de Dios Job 6.14
Algunas
veces como cristianos no somos tan fieles a nuestro compañero de batalla, si ya
vemos que no asiste a la iglesia, ya no lo vemos tan espiritual o lo vemos en
pruebas, herido, nos alejamos de Él, y
tomamos como excusa:
“No
asistimos a la misma célula, no quiero problemas”.
Nos
llenamos de engañosas excusas que a la larga solo a nosotros nos engañan; los
verdaderos compañeros de Batalla son aquellos que están al lado tuyo aun
cuando, no te sientas tan espiritual, cuando sientes las heridas, pero no un
alivio en ellas. Aun cuando no tengas al omnipotente en tu corazón.
V.
Alientan
La búsqueda de Dios Job
5.8-9,8.5-6,11.13-20,22.21-23
Sabemos
que la sanidad a nuestras heridas esta en Dios, que las respuestas están en El,
que la vida está en El.
Estas
personas alientan esa búsqueda de Dios, y no se cansan de decirlo porque no
conocen otra respuesta, no conocen otro camino que no sea el de Él.
Te lo
dicen una y otra vez, aunque tu canses de escuchar lo mismo, porque tienen la
esperanza y la confianza que Dios tocara tu corazón, que tu voluntad será hacia
Él y para El.
VI.
Pronuncian
palabras de Bendición para tu vida Job
8.7
Es algo
que no tiene precio que alguien bendiga tu vida, que a pesar de lo que pase a
tu alrededor solo sea aflicción, que el que este a tu lado te diga que “Tu
postrer estado será muy grande”. Algunas personas pueden creer que solamente
son palabras con buena intención pero no es
así, en nuestra boca esta el poder de la vida y de la muerte; un gran poder que
cambia vidas, que estos compañeros utilicen sus bocas como bendición, es una
bendición en sí misma.
VII.
Llegan
cuando “Tus íntimos amigos” no están
Job 19.19
Durante
mi vida, he descubierto que las personas que me escribían las cartas mas
elocuentes, las que me prometían estar con migo toda la vida, pasara lo que
pasara, ya no están conmigo, algunas la vida las ha llevado a otros países,
otras están tan cerca y tan lejos a la vez.
Pero
existen otras que han estado a mi lado en los momentos difíciles, que me han
visto llorar, que han sentido mi dolor y me han aconsejado, y lo intrigante es
que ninguna de ellas me prometió estar allí, a pesar de todo, ninguna.
Realmente
llegan cuando “Mis íntimos amigos” se
han apartado.
VIII. Cometen Errores Job 42.7-9
Creo
que este es el capitulo crucial, en el cual el mundo color de rosa se acaba, estos
compañeros de batallan se equivocan y
mucho.
Al
largo del libro de Job estas personas, dijeron muchas cosas buenas que yo
considero joyas en los momentos difíciles, pero también hicieron sentir
condenado a Job, lo hicieron sentir como un enorme pecador, algo que Job no
era, la Biblia nos dice que no existía en la tierra varón como él: Perfecto,
recto, temeroso de Dios y apartado de el mal (Job 1.8).
Pero
vayámonos a la situación, nadie en la tierra podría comprender lo que estaba
atravesando Job, solo Dios.
Los
amigos de Job dijeron e hicieron lo que ellos creían correcto, pero no le
preguntaron a Dios si sus acciones eran correctas.
Tus
compañeros de batalla, nunca serán perfectos, por algo son compañeros, no son
la guía de tu vida.
Pero
tengamos esto claro: no podemos exigir perfección a los que están a nuestro
lado ya que nosotros mismos no la poseemos.
Conclusión
He
tenido varios compañeros de batalla, que algunas veces no nos hemos llevado tan bien, me han herido, he sentido que me han
condenado, pero como dijo Job “Solo yo sé
que es estar en mi lugar”.
Le doy
tantas gracias a Dios por estos imperfectos compañeros de batalla, porque han
estado con migo, aunque no comprendan mi situación actual, aunque me han
presionado tanto a que cambie, porque su imperfección me ha hecho que busque de
esa persona que si me comprende, que nunca se cansara de que llore en su
hombro, que le hable cada día de mis angustias
y su nombre es: Jesús.
Para
concluir te dejo con algunas palabras de mi predicadora favorita Joyce Meyer:
…Jesús comprende cuando nadie más comprende. Nos comprende, incluso, cuando ni
siquiera nos comprendemos a nosotros mismos. El conoce el ¿porque? Detrás del ¿qué?...
…Jesús sabe porque actuamos
como lo hacemos. El ve y recuerda todas las heridas y golpes emocionales de
nuestro pasado. El sabe para que fuimos creados. El conoce el temperamento que
nos fue dado dentro del vientre de nuestra madre. El conoce y comprende
nuestras debilidades. El conoce cada temor, cada inseguridad, cada duda, todos
nuestros pensamientos equivocados acerca de nosotros mismos…
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